Sharon Olds - El pacto


Sharon Olds - El pacto
Sharon Olds (San Francisco, 19 de noviembre de 1942)


Jugábamos a las muñecas en esa casa en la que papá trastabillaba con el
cuchillo del Día de Acción de Gracias, donde mamá, al mediodía, lloraba en su onza de ricota, rezando para tener la fuerza de no
suicidarse. Nos arrodillábamos sobre los
cuerpos de goma, las bañábamos
con cuidado, refregábamos sus
manitos anaranjadas, las arropábamos,
les dábamos las buenas noches, jamás hablábamos de
la mujer que, como una herida abierta,
lloraba en la escalera, ni del hombre, como un
búfalo atascado, perplejo, estupefacto, que se arrastraba
con flechas en su costado. Como si hubiéramos hecho
un pacto de silencio y de protección, nos arrodillábamos y
vestíamos aquellos torsos diminutos de
elegantes ombligos y agujeros minúsculos
para orinar y toda esa oscuridad
en sus bocas abiertas; es así que
nunca te pude perdonar por haberte desprendido
de tu hija, dándola a los
ocho, fue como si hubieras agarrado a Molly Ann o a
Tiny Tears y hubieras sumergido sus cabezas
bajo el agua en la bañera de juguete,
hasta que las burbujas dejaran de subir, o arrojado
sus cuerpitos rosados al fuego en aquella
casa donde vos y yo
sobrevivimos a duras penas, hermana,
donde habíamos jurado ser las protectoras.


Versión: Isaías Garde



Sharon Olds - The pact


We played dolls in that house where Father staggered with the
Thanksgiving knife, where Mother wept at noon into her one ounce of
cottage cheese, praying for the strength not to
kill herself. We kneeled over the
rubber bodies, gave them baths
carefully, scrubbed their little
orange hands, wrapped them up tight,
said goodnight, never spoke of the
woman like a gaping wound
weeping on the stairs, the man like a stuck
buffalo, baffled, stunned, dragging
arrows in his side. As if we had made a
pact of silence and safety, we kneeled and
dressed those tiny torsos with their elegant
belly-buttons and minuscule holes
high on the buttock to pee through and all that
darkness in their open mouths, so that I
have not been able to forgive you for giving your
daughter away, letting her go at
eight as if you took Molly Ann or
Tiny Tears and held her head
under the water in the bathinette
until no bubbles rose, or threw her
dark rosy body on the fire that
burned in that house where you and I
barely survived, sister, where we
swore to be protectors.


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